LA HISTORIA DE CRECEMOS D.I.J.O.
Desarrollo Integral de la Juventud Oaxaqueña, A.C. surge de un grupo de universitarios deseosos de compartir su tiempo libre con otros.

1996
En 1996, un grupo de estudiantes de Psicología comenzó a brindar acompañamiento psicológico y apoyo académico a niñas y niños en riesgo de abandonar la escuela. Esta iniciativa marcó el origen del enfoque educativo que, con el paso de los años, la asociación consolidó y fortaleció hasta convertirlo en uno de sus rasgos más distintivos y esenciales.

1998
En 1998, la asociación amplió su labor hacia comunidades con altos índices de abandono escolar, enfocando su trabajo principalmente en niñas y niños trabajadores para garantizar su permanencia y desarrollo educativo.

2003
En 2003, la labor educativa de DIJO, A.C. ya era ampliamente reconocida, por lo que fue invitada a participar en un proyecto social enfocado en prevenir el abandono escolar de niñas y niños trabajadores de la colonia Monte Albán, una comunidad urbano-marginada de la ciudad de Oaxaca. Durante la intervención, se identificó que el principal obstáculo para su permanencia escolar no era únicamente el rezago educativo, sino la falta de acceso a una alimentación adecuada, condición que limitaba significativamente cualquier esfuerzo de acompañamiento académico.

2011
En 2011, gracias a la gestión del socio español CESAL, DIJO, A.C. puso en marcha la primera Escuela Sociodeportiva de la Fundación Real Madrid. Este proyecto nació con el propósito de ofrecer a niñas, niños y jóvenes espacios seguros de convivencia, formación y desarrollo, brindándoles alternativas saludables de recreación que contribuyeran a prevenir las adicciones, la integración a bandas delictivas y la violencia. La primera escuela abrió sus puertas en la colonia Monte Albán, en el municipio de Oaxaca de Juárez, y, debido a sus resultados, en 2013 se inauguró una segunda sede en el municipio de Unión Hidalgo.
“Hay que destacar como los resultados observados coinciden precisamente con lo que Crecemos (D.I.J.O.) quiere lograr, y la información es muy alentadora.”
Sylvia Schmelkes, Crecer Juntos, 2011
CONSEJO DIRECTIVO

María Cristina Chávez Paz
Presidenta

Moisés Soria Iriarte
Tesorero

Gabriela López Arango
Secretaria

María del Socorro del Río Angulo
Representante legal
Valores Guía
Basados en los valores guía de Fundación AVSI
Centralidad de la persona
Realizar proyectos de desarrollo teniendo como punto central a la persona, ante todo compartir el significado de la vida y conmoverse por su destino personal, sin esto, la respuesta a sus necesidades es un gesto de bondad autogratificante o estrategia política. La persona se percibe como un ser único, irrepetible e irreductible a cualquier categoría sociológica.
Partir de lo positivo
Toda persona, toda comunidad, aún siendo muy pobre representa riqueza. Esto significa valorizar el tejido humano y el conjunto de experiencias que constituyen su patrimonio vital. Es un punto operativo fundamental que permite a la persona reconocer su propio valor y su dignidad y, al mismo tiempo, le ayuda a asumir sus responsabilidades.
Hacer con
Un proyecto “pensado desde arriba” es violento porque no favorece la participación, o bien es ineficaz y sin futuro porque es sólo asistencial. La forma de Crecemos DIJO de proponer un proyecto y realizarlo es la de trabajar con las personas tomando como punto de partida la relación con los beneficios de la intervención.
Paternariado
En los proyectos de desarrollo es fundamental crear una colaboración real de todas las identidades presentes sobre el terreno, ya sean públicas o privadas, locales o internacionales, evitando superposiciones, favoreciendo las sinergias y optimizando el uso de los ya de por si escasos recursos disponibles.
Desarrollo de cuerpos intermediarios y subsidariedad
La sociedad nace de la libre agregación de las personas y de las familias; por lo tanto actuar en el desarrollo social significa también favorecer la capacidad asociativa, es decir, reconocer, valorizar y estimular la constitución de los cuerpos sociales intermediarios y de un tejido social rico en participación y corresponsabilidad. El derecho de cada persona a la libertad de asociación y emprendimiento, también económico, se revela en la experiencia, una potente fuerza de cambio.